Un servicio de amor
- Dorle Rodríguez
- 14 may 2024
- 2 min de lectura
¡No os podéis imaginar lo que nos pasó ayer! Vimos el amor de Cristo en acción. Cuando terminé de escribir las palabras de ayer en nuestro blog, recibí un WhatsApp de la pastora Therese que vive a media hora de aquí (si no hay tráfico), anunciando su llegada a nuestra vivienda con una sopa que había preparado en su casa. Imaginé que vendría con alguien de la iglesia, porque ella no tiene coche. ¡Pero cuál era nuestra sorpresa cuando toca la puerta y está sola! Eran casi las 9 de la noche. Llegó en taxi, cambiando de taxis un par de veces y esto en hora punta... no sé cuánto tiempo le llevó el viaje. Disfrutamos los 3 de la sopa de verdura con pollo, que, por cierto, picaba que no veas, ¡pero estaba muy buena! Después de este tiempo de comunión especial, se quería marchar rápido. Quedaba un largo viaje a casa y mañana le esperan sus alumnos de pre-escolar y ella es la maestra. Cuando la visitamos el año pasado, nos contó que, tras el ictus que sufrió su esposo (también es pastor), necesitaban otra fuente de ingresos y modificaron su propia casa para empezar una mini escuela, tipo guardería - hasta secundaria. Las habitaciones de sus propios hijos adolescentes y la del matrimonio se convirtieron en aulas para los alumnos, su mesa de la cocina fue partida en dos para tener pupitres, su comedor también hoy es otra aula. Al final, la familia vive en un huequito de la casa, acurrucados... y han ampliado, poco a poco, para poder tener algún día sus propias habitaciones de vuelta. Llevaban años sin electricidad en esta casa, pero por fin llegó, hace pocos meses y están muy contentos. Todavía no hay ni nevera, ni lavadora... ¿pueden imaginarse esto? Y esta pastora me prepara una sopa calentita porque estoy enferma y me quiere servir en amor. ¡Es increíble! ¡Cuánta entrega! ¡Qué ejemplo! ¡Cuánto amor! ¡Me tocó muy profundo lo que hizo! Nuestro casero, que es un musulmán muy servicial, se ofreció de taxista y así fuimos los 4 para dejar a la pastora sana y salva en su casita y también pudimos saludar al marido pastor. ¡Qué noche más emocionante! ¡Gracias, Padre Celestial por el amor fraternal! ¡Queremos ser más cómo Tú!
P.D.: Las fotos son del año pasado. Ayer vimos que la estructura de la casa nueva ya tiene un techo de zinc.









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