Un evento deportivo
- Dorle Rodríguez
- 19 feb
- 2 min de lectura
Día 36 – jueves, 19 de febrero
El pasado lunes asistimos a un “día deportivo” del colegio Glory Baptist. Calculamos que unos 400/500 niños participaron en diferentes actividades competitivas. A lado del edificio escolar “Simón Bolívar” vimos 4 tiendas montadas, las “casas” (amarillo, azul, verde y rojo). Los niños, vestidos con el color de su “casa” se refugiaron debajo de estas carpas en la sombra, junto a sus maestros y solo salieron los que participaban de disciplinas y juegos conocidos como: Relevos, el juego de la soga, salto del saco, el juego de la silla, llenando la botella, llenando la bandeja de pelotas de tenis, etc. En total había unos 20 juegos diferentes y los niños participaron en diferentes grupos, según sus edades y según el género. Lo que vimos la primera vez, fue la competición de “atar a tu bebé en la espalda y correr hacia la meta” (copiándose de la manera cómo se llevan los bebés en África). ¡Cuántas lágrimas de la niña “amarilla”, que poco después de la salida tropezaba y se cayó! Llegando a la meta, los 4 participantes recibieron cada uno una ficha de cartón, según su llegada: Primero, segundo, tercero, cuarto.
A nosotros nos invitaron a tomar asiento bajo otra carpa en el centro del campo enorme de arena y allí, con una mesa y algunas sillas, se apuntaban los nombres de los chicos y chicas, después de cada competición, anotando el color de su “casa” y posición, aplicando una puntuación. Algunos vinieron llorando, por haber llegado de último y tuvimos que consolarles.
No sabiendo que yo no me llevo muy bien con los números, me adjudicaron la labor de sumar en cada hoja los resultados. Les dije que mejor chequearan los resultados, ya que yo también me puedo equivocar. No me hicieron mucho caso, pero Pedro a mi lado supervisó y - ¡todo bien! Después de un descanso, cuando cada uno comió su picnic, el sol pegaba cada vez más fuerte, seguían algunas competiciones, pero sobre las 3 de la tarde todo el mundo sentía el anhelo de beber agua fresca y deseaba una ducha y relax, sintiendo la arena en todas partes del cuerpo. Sin embargo, en una pizarra blanca, con los resultados tapados por una manta, la mayoría de estos niños se acercaron para saber cuál “casa” había ganado. ¡Cuánto júbilo cuando se quitó la manta y todo el mundo vio que la casa “verde” era el campeón del día!











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