Resumen de Basse
- Dorle Rodríguez
- 10 jun 2024
- 4 min de lectura
A nuestro Dios, toda la gracia y la gloria, porque hemos vuelto sanos y salvos de nuestro viaje a Basse. Estoy muy orgullosa de Pedro, ya que condujo todo el trayecto él solo (ida y vuelta 817 km). Lo más difícil fue la última hora y media, cuando se hizo de noche y ya sabéis que todos los gatos son pardos. Especialmente, cuando se te cruzan por delante personas de piel y vestimenta oscura en cualquier momento o algún animal pasa, en medio de la ciudad. Hay que concentrarse, porque hasta en tu propio carril, te viene una bici desde la dirección contraria, o un carro de burro o un coche y tienes que esquivarlo. En este camino al interior del país, hay unos 40 controles de policía o de militares. Muchas veces solo saludamos amablemente y pudimos seguir, pero algunas veces nos pidieron el carné o los papeles del seguro, incluso nuestros pasaportes. ¡Gracias a Dios, sólo una vez nos hicieron abrir el maletero y sacar todo lo que había! Nos encontramos con muchos animales en todo el trayecto. ¡Cuántas veces esquivamos a burros o vacas, que estaban en medio de la calle y sólo se movían muy lentamente, cuando nos acercamos o pitamos! Varias veces vimos una manada de monos corriendo y cruzando la carretera. Lamentablemente, un mono se había retrasado y solo nos dimos cuenta cuando chocó con nuestro guardabarros trasero. Espero que el coche de atrás no lo haya pillado y el mono pudo seguir sólo sufriendo el chichón. ¡Qué mal se siente uno en esta situación! Pero en África tienen otra visión acerca de animales y también ven diferente la vida y la muerte. Vimos también un animal (tamaño oveja, pero irreconocible) atropellada. Los animales que caminan libres son un peligro para ellos mismos y para otros. Adelantamos en una ocasión una furgoneta con unos 8 jóvenes sobre el portaequipajes. ¡Con la velocidad de 80 km/h algunos estaban de pie - ¡bailando! ¡Qué locura!
Ahora les damos un resumen de nuestra estancia en Basse: La razón de este viaje fue supervisar la construcción de un muro, alrededor de la pequeña iglesia. Nos habían confiado donativos y fuimos para ver este dinero “trabajar”. Antes de ir a Basse, entregamos al pastor parte del dinero y así fabricaron más de 1.600 bloques. Llegamos el miércoles por la noche y el domingo, después del culto, regresamos a la costa. El alojamiento que reservamos por teléfono estaba completo y nos llevaron a otros apartamentos a unos 200 metros más allá. Agradecimos el aire acondicionado por la noche, porque, por circunstancias, tuvimos que pasar otro día una noche en un apartamento donde el aire acondicionado no funcionaba bien. Pudimos descansar, pero con este calor no había manera de dormir. El día siguiente (jueves) nos acercamos a la iglesia para ver a los trabajadores. Unos 5 hombres jóvenes habían empezado hacer una zanja para el muro, para poner el fundamento el próximo día. Sin embargo, el viernes llegó alguien de la administración municipal y decía que la zanja debería tener un metro más de distancia desde la carretera. ¡Qué disgusto, sobre todo para los trabajadores, ya que cobran al finalizar la obra! Otro funcionario había dado el visto bueno, pero no por escrito. Los chicos comenzaron a poner el fundamento en el otro lado. Y el sábado empezaron a poner los bloques. ¡Trabajaron duro – chapó! Con este sol, de hasta 43 grados, no desmayaron. A partir de las 5 de la tarde, cuando el sol ya no picaba tanto, trabajaban con música. Mientras uno esperaba al agua o el otro a la carretilla vacía, ¡bailaban!
Nosotros no podíamos ayudar con la construcción del muro, así que nos reunimos con algunos jóvenes de la iglesia el jueves y Pedro les dio una charla y compartimos un poco. El viernes Pedro tuvo un devocional con pocos hombres de la iglesia y el sábado me reunía con pocas mujeres para leer la Biblia y compartir. Entre ellas una chica que no entiende inglés y tuvieron que traducirle al francés. Tiene 28 años, lleva 8 años casada y no tiene hijos. Está muy triste por ello. Por favor, oren por ella. El domingo fuimos a la iglesia y comenzamos con la escuela dominical. ¡Y vino José! Le conocimos el otro día y le invitamos al culto. José es de Barcelona y se dedica a la energía solar y a construir pozos. Quizás él sea justo el hombre que necesitamos para otro proyecto en Basse: La iglesia tiene un terreno en propiedad a unos 3 kilómetros de distancia, casi del tamaño de un campo de fútbol, está como abandonado, sin muro, sin nada. Algún día, la iglesia quisiera construir allí una escuela. ¡Cuando haya dinero! Esta escuela sería una fuente de ingresos para la iglesia y daría a muchas personas trabajo, para que no tengan que huir a Europa (albañil, técnico, profesores, equipo de limpieza, seguritas, etc. Después del culto, José dijo: “Me ha encantado! Es muy diferente a la iglesia católica. Me tocó la prédica de Pedro y este tipo de canciones solo conocía de películas”. Su respuesta nos hizo muy felices. No todos están en la foto del grupo que tomamos después del culto (algunos charlaban todavía dentro). Una familia vino en moto, con un bebé, miren su medio de transporte... Nuevamente, le damos gracias a Dios por su protección y a cada uno de los donantes les damos las gracias, también de parte del pastor Donkor y su equipo: ¡MUCHAS GRACIAS! ¡Dios bendice al dador alegre!





















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