Más allá del puente chino
- Dorle Rodríguez
- 25 may 2023
- 2 min de lectura
Hace año y medio, el gobierno chino construyó el "Basse Bridge", este puente (y otro) como ayuda para Gambia. Hoy cruzamos este puente de 250 m de longitud y llegamos al otro lado del río Gambia. Lamentablemente, las casetas del mercado que antes de la construcción del puente servían para la venta de cosas, ya no se usan para este fin y parecen abandonadas. El poblado que viene a continuación es pobre, las casas redondas, con tejados de caña. Están construyendo una casa de las "ricas" también. Caminamos entre las casas y vimos algunos drogadictos, pero también mujeres con niños, que no hablaban inglés. Alguien buscó a una chica que podía traducirnos del inglés al Fula y les compartimos el Evangelio de Jesucristo, diciéndoles que Dios les ama muchísimo. Es porque somos "Toubabs", hombres blancos, por esto nos escuchan y respetan cuando les hablamos de Dios. Si sólo vinieran los africanos, hasta les podrían echar y causar problemas. Pero al gambiano le gusta estar con los blancos (por su esperanza de recibir algo a cambio - así nos han explicado los nativos). Un hombre nos escuchó - hasta - que se acercó otro hombre- y entonces nos dijo: "No sigan hablándome en Inglés, háblenme en Wólof" (para que el otro no se enterara de que hablamos de Dios). Como no sabemos Wólof, pronto seguíamos nuestro camino. En una casa humilde había 3 mujeres jóvenes con sus niños chicos (todos con mocos). Llamaron a un chico que estaba cortando leña para cocinar, para que viniera a traducirnos. Creo que fue al idioma Mandinka. A las mujeres les hablamos del Dios de "Ibrahim" (Abraham) que es un Dios vivo que nos ve (véase Génesis 16:13), como vio a la esclava Agar. Cuando ya no nos quedaban folletos, ni chucherías, volvimos a cruzar el río, (donde las mujeres lavaban la ropa), esta vez en "ferry". El suelo del "barco" (más bien era una caja de metal flotante) encharcado y oxidado, nos llevó bien al otro lado. 0,15€ por pasajero, por este viaje de 15 minutos. Al alejarnos del río, dónde corría una brisa agradable, el sol pegó cada vez más y esta vez vine preparada con una mascarilla, para cuidarme del polvo de las calles. Pasamos nuevamente por el mercado, compramos más bebidas y volvimos con Tuktuk a casa. ¿Les había dicho que aquí en Basse NO HAY MOSQUITOS? ¡Hurra! Estamos gozando, aunque en la noche de la película me picó una hormiga grande en el pie, pero ya la inflamación está bajando. ¡Gracias a Dios por todo lo que podemos vivir aquí, es un regalo enorme! A la hora de comer, la cocinera nos cuenta que ayer murió un hombre joven en el río. ¡Qué Dios tenga misericordia con su familia y amigos, para consolarles!










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